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Derechos de imagen

Los derechos al Honor, a la Intimidad personal y familiar y a la Propia Imagen son Derechos Fundamentales de las personas. Cuando una persona no desempeña un cargo público o no tiene proyección pública, es ilegítimo (sin autorización) realizar la captación de su imagen, en su vida privada o fuera de ella, con la única excepción de que su imagen aparezca como meramente accesoria en informaciones gráficas sobre sucesos o acaecimientos públicos. El derecho de protección de la propia imagen no se extingue con el fallecimiento de la persona.

El derecho a la intimidad supone una garantía de protección de la vida de las personas frente al conocimiento de la misma por parte de terceros. Y la Ley va más allá cuando se trata de intimidad, considerando ilegal incluso el emplazamiento en cualquier lugar de aparatos de escucha, de filmación, de dispositivos ópticos o de cualquier otro medio apto para grabar o reproducir la vida íntima de las personas. Advertimos en este artículo 7.1 de la Ley de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, que se considera intromisión ilegítima el mismo acto inmediatamente anterior a la propia grabación: el emplazamiento de aparatos.

En el mismo artículo se manifiestan el resto de situaciones consideradas como intromisión ilegítima en el ámbito de protección:

  1. La utilización de aparatos de escucha, dispositivos ópticos o de cualquier otro medio para el conocimiento de la vida íntima de las personas o de manifestaciones o cartas privadas no destinadas a quien haga uso de tales medios, así como su grabación, registro o reproducción.
  2. La divulgación de hechos relativos a la vida privada de una persona o familia que afecten a su reputación y buen nombre, así como la revelación o publicación del contenido de cartas, memorias u otros escritos personales de carácter íntimo.
  3. La revelación de datos privados de una persona o familia conocidos a través de la actividad profesional u oficial de quien los revela.
  4. La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo en los casos previstos en la Ley (ver excepciones en el artículo 8 de la misma Ley).
  5. La utilización del nombre, de la voz o de la imagen de una persona para fines publicitarios, comerciales o de naturaleza análoga.
  6. La imputación de hechos o la manifestación de juicios de valor a través de acciones o expresiones que de cualquier modo lesionen la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.
  7. La utilización del delito por el condenado en sentencia penal firme para conseguir notoriedad pública u obtener provecho económico, o la divulgación de datos falsos sobre los hechos delictivos, cuando ello suponga el menoscabo de la dignidad de las víctimas.

Como excepción a los puntos anteriores, la propia Ley marca una serie de excepciones:

  1. No se reputarán, con carácter general, intromisiones ilegítimas las actuaciones autorizadas o acordadas por la Autoridad competente de acuerdo con la ley, ni cuando predomine un interés histórico, científico o cultural relevante.
  2. En particular, el derecho a la propia imagen no impedirá:
  3. Su captación, reproducción o publicación por cualquier medio, cuando se trate de personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad o proyección pública y la imagen se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público.
  4. La utilización de la caricatura de dichas personas, de acuerdo con el uso social.
  5. La información gráfica sobre un suceso o acaecimiento público cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria.

Las excepciones contempladas en los párrafos a) y b) no serán de aplicación respecto de las autoridades o personas que desempeñen funciones que por su naturaleza necesiten el anonimato de la persona que las ejerza.

En el artículo 2 de la Ley se dice que no se apreciará la existencia de intromisión ilegítima en el ámbito protegido cuando estuviere expresamente autorizada por Ley o cuando el titular del derecho hubiere otorgado al efecto su consentimiento expreso. Este consentimiento será revocable en cualquier momento, pero habrá de indemnizarse, en su caso, por los daños y perjuicios causados, incluyendo en ellos las expectativas justificadas.

El consentimiento de los menores e incapaces deberá prestarse por ellos mismos si sus condiciones de madurez lo permiten, de acuerdo con la legislación civil. En los restantes casos, el consentimiento habrá de otorgarse mediante escrito por su representante legal, quien estará obligado a poner en conocimiento previo del Ministerio Fiscal el consentimiento proyectado.

No obstante, cuando de menores se trata, debemos extremar las medidas y precauciones con el fin de proteger al máximo el honor, intimidad e imagen de los mismos. La Ley de Protección jurídica de menores establece que la difusión de información o la utilización de imágenes o nombre de los menores en los medios de comunicación que puedan implicar una intromisión ilegítima en su intimidad, honra o reputación, o que sea contraria a sus intereses, determinará la intervención del Ministerio Fiscal, que instará de inmediato las medidas cautelares y de protección previstas en la Ley y solicitará las indemnizaciones que correspondan por los perjuicios causados.

Se considera intromisión ilegítima en el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen del menor, cualquier utilización de su imagen o su nombre en los medios de comunicación que pueda implicar menoscabo de su honra o reputación, o que sea contraria a sus intereses incluso si consta consentimiento del menor o de sus representantes legales.

Cuando utilizamos modelos en nuestras fotografías, es de vital importancia formalizar un contrato de cesión de los derechos de imagen. Se trata de un documento por el que una persona (modelo) autoriza a que un tercero (fotógrafo en este caso) utilice su imagen, de forma gratuita o a cambio de una compensación económica.

En el contrato de cesión, además de los datos personales de ambas partes, debe aparecer indicación sobre la duración del derecho (puede ser indefinido o limitado), el ámbito geográfico, el uso que se le dará a la imagen, los medios de publicación o reproducción, la cantidad económica de compensación, así como tantas cláusulas aceptadas por ambas partes y que estén dentro del marco legal. Como ya hemos dicho, la autorización concedida en este contrato es revocable en cualquier momento por el cedente; sin embargo, este puede tener que indemnizar los daños y perjuicios causados al cesionario.

Lee y descárgate los contratos de cesión de derechos de imagen de nuestra entrada sobre contratos de cesión de derechos de imagen.

Bibliografía recomendada: